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bizancio
Lo ha mentido el Mentiroso. 11.12.01
susurros [susurro] un, dos, tres, un, dos, tres, un, dos, tres... [ end ] rápido, cámbiate, rápido, nos llaman a escena nos llaman a escena el pasador, el brillo, el director nos está presentando aplausos calla, que se oye todo se oye todo el pasador, el brillo, ya estoy lista una tarde de gloria ![]() Lo ha mentido el Mentiroso. 10.12.01
elmardetumano ando sacudiéndome todo el día barquitos de papel de los bolsillos Lo ha mentido el Mentiroso. 8.12.01
a cidade da garoa partesdeguerra las bitácoras ya están en los papeles, o sea, que han hecho el camino de ida y vuelta dos veces desde el papel al ordenador, hoy ha llovido por fin, ha llovido está lloviendo y efectivamente hay desiertos que siempre serán desiertos por más que los bañe el mar, palestinos e israelíes andan a la greña como en el cuento de borges, nando el jazzman se declara incapaz de recordar su sueños, por más que sufra en ellos, y no es que los olvide, sino que no es capaz de comprender las cosas que pasan en ellos; sigue lloviendo, en la ciudad de paula llueve para su alegría, y la pobre cree estar a punto de volverse loca, al parecer, un argelino que juega en el madrid rompe las estadísticas de emigración nouria es de orán, y no la dejaban venir a estudiar a españa. Le dijeron que ya había estudiado en argelia argentina está herida de muerte, y la culpa -como los despidos de telefónica, el recorte en las previsiones de crecimiento económico, la mala racha del barça, y que el niño raro no pueda postear- es de el ben laden ese, que huele a azufre como hace no mucho olía a azufre milosevic (al que, recordemos, echó a la calle el pueblo) o como ha dejado de oler a azufre hussein. Cosas comunes: gracias a unos guantes de color rosa (creía que serían únicos) recuerdo mis deudas y por lo demás, todo debe seguir más o menos igual, en sao paulo debe seguir lloviendo para que paula sea feliz. Pagadas las deudas, creo que ya me puedo ir sao paulo é a cidade da garoa* Alguma coisa acontece no meu coração que só quando cruzo a Ipiranga e a Avenida São João é que quando eu cheguei por aqui eu nada entendi da dura poesia concreta de tuas esquinas da deselegância discreta de tuas meninas Ainda não havia para mim Rita Lee, a tua mais completa tradução Alguma coisa acontece no meu coração que só quando cruzo a Ipiranga e a Avenida São João [...] Do povo oprimido nas filas, nas vilas, favelas da força da grana que ergue e destrói coisas belas da feia fumaça que sobe apagando as estrelas eu vejo surgir teus poetas de campos e espaços tuas oficinas de florestas, teus deuses da chuva Panaméricas de Áfricas utópicas, túmulo do samba mais possível novo quilombo de Zumbi e os novos baianos passeiam na tua garoa e novos baianos te podem curtir numa boa. sampa, caetano veloso *garoa: lluvia fina mientemás me ha visitado Lo ha mentido el Mentiroso. 8.12.01
el arte esmentira hoy hace día de Picasso, ¿no os parece? Los museos estan llenos de mentiras, y la gente que del arte hace un negocio generalmente son impostores Sabemos que el arte no es verdad. El arte es una mentira pero una mentira a traves de la cual podemos descubrir la verdad, al menos de la verdad que nos es posible comprender Gritos de niños, gritos de mujeres, gritos de pájaros, gritos de flores, gritos de las vigas y de la piedra, gritos de los ladrillos, gritos de los muebles, de las camas, de las sillas, de las cortinas, de las tazas, de los gatos y de los papeles,gritos de hedores que desgarran cada uno de los otros gritos, de humo hincándose en el lomo de los gritos que cuecen en la caldera y de la lluvia de pájaros que inundan el mar ... Lo ha mentido el Mentiroso. 5.12.01
olvidos había olvidado que era hermoso o que me gustaba. Hoy he empezado los ensayos, con más hastío que otra cosa, y sin demasiadas ganas porque en estas cosas se derrochan energías en vano muchas veces pero me había olvidado lo mucho que me gusta, ir corrigiendo y señalando, es decir, dirigir, es decir, enseñar. Hacer aprovechables para otros las habilidades propias, o, lo que es lo mismo, enseñar teatro y eso que sólo hemos lanzado el texto los detalles que no vemos y nos cambian, ustedes si me han leído antes ya lo sabrán. Olvidábamos que el mar es hermoso por más que lama un desierto, olvidábamos qué hacíamos aquí, olvidábamos porque encontramos cierto placer en desdeñar las cosas que fuimos hoy no quería escribir, pero anita me ha confesado sus veleidades como musa suplente, a la espera de que alguna de las 9 se deje el cargo. Y yo casi me había olvidado que hace anna en mi vida. El olvido es traicionero y nada mentiroso. Es certero, y las certezas -ya les explicaré- son enemigas declaradas dime mentiras Lo ha mentido el Mentiroso. 5.12.01 (0) comentar
cuéntame todas las noches Clea, la dona que mor entre diccionaris m´ha dit que potser ens sorprendrien si preguntarem quants bitacoristes tenen gat...* ahora su gato ¿gata? adorna mi fondo de escritorio, y la otra noche mi propia gata se le quedó mirando y me he vuelto acordar de Fuensanta y de ese gato/bebé. Así que el texto ajeno de hoy es suyo es un poco largo, pero... Cuéntame todas la noches Un edificio ubicado en un callejón. Un piso alquilado en ese edificio. Una casa atípica por vieja y destartalada, una terraza enorme que diera a la amplitud del cielo. Siempre recordaré el mullir de sus pasos sobre el suelo de parqué maltratado. Al poco tiempo de alquilar el piso me percaté de que era el único inquilino en todo el edificio. Quizá debí de haberme alejado cuando por vez primera subí la escalera con la sensación de ser observada, antes de que fuera demasiado tarde. No tardé mucho en escucharlo, siempre en mitad de la noche, siempre una vez acostada, en el piso superior. Un fantasma condenado a vagar, a moverse, a evitarse el insomnio a costa de impedirme el sueño. Un día tras otro, una noche tras otra. La primera vez, de súbito lo supe, estaba ahí, intuía tan cercana su presencia... Contuve la respiración, con los ojos fijos en el techo del dormitorio... No, nada, todo era silencio, ya no se oía el errar de sus pasos. Y, sin embargo, lo notaba, percibía su aliento en mi piel, oliéndome, mojándome con la neblina de su vaho. Tuve que levantarme, preferí avanzar a través de la oscuridad del pasillo a tientas, pegando la espalda a los muros, del miedo. Cogí la llave y giré hasta tres veces, la puerta se entornó primero y acabó pegando su hoja a la pared. En mitad de la noche el movimiento sigiloso de un gato negro, o pardo, que se paseaba por la baranda de la terraza. No me miró, tan sólo maullaba. Cerré la puerta y la sensación cesó, ya tranquila eché los cerrojos. Al poco, los ruidos en el piso superior se reanudaron junto a una especie de llanto, que yo en mi desconocimiento atribuiría a algún un bebé de la vecindad. Después hubo muchas noches más de llanto de un hijo que no era mío. Hubo insomnio y desesperación, hubo vueltas en la cama, hubo noches con Luna, aunque no serían las peores... Las noches oscuras me hacían, sin duda, perder la calma. Entonces sudaba, sudaba la ropa y las sábanas, y no hacía calor ni yo pensaba que aquel sudor fuese producido por mi organismo. No, no olía a mí. Yo no podía sino secarlo con paciencia cubriéndome con las mantas, levantándome y sentándome en la cocina hasta que Venus anunciaba el día. Una de aquellas noches sin Luna, el ambiente se hizo irrespirable, tanto que me ahogaba dentro de las mantas, de modo que hube de tirarlas al suelo. La extraña sudación que desprendía mi piel se hizo dulce, olía y sabía bien, pero me asfixiaba. El lloro se escuchaba allá fuera, aunque esta vez más próximo e intenso. Más dulce. Parecían lamentos de animal indefenso pidiendo tan sólo descanso. Entonces lo supe todo, mientras intuía una vez más aquella presencia densa en mi terraza. Me levanté percibiéndolo, adivinándolo, abriendo la puerta de nuevo para hallar una sombra negra, o parda, de hombre recortada al fondo. ¿Qué quieres de mí?, grité a la oscuridad. Sollozos rotos y un andar elástico por toda respuesta. ¿Tienes sed? ¿Quieres leche? El hombre revestido de sombra por la negritud de la noche se había acercado y me ofrecía la tierna lealtad de sus ojos. Gatito. ¿Quieres leche?, le dije. ¿Necesitas una madre?, susurré alargando la mano para acariarle la nuca. Miau. Gatito. Miau. Ven con mamá. Y extendí los brazos estrechándolo contra mí para ser su madre, para evitarle el llanto. Fuensanta Serrano Lo ha mentido el Mentiroso. 3.12.01
Un vago recuerdo Recuerdo de manera vaga que te presté un Hermann Broch, La muerte de Virgilio, y que no me lo devolviste. También recuerdo que te devolví un beso que me diste durante una de aquellas noches que llamábamos del cerdo. Luego, salimos a la calle y regresamos, puesto que la madrugada era fría. Dormimos en camas separadas, estoy casi seguro. Sólo ésto recuerdo. El tiempo debía tener otros planes y, como todo el mundo sabe, nunca modifica su plan, el tiempo. En cualquier caso, en tu biblioteca debe quedar constancia, si no extraviaste a Hermann Broch. Lola Deveraux Lo ha mentido el Mentiroso. 2.12.01
el placerII las primeras veces
Lo ha mentido el Mentiroso. 2.12.01
plaf! blogspot se ha caído esta tarde. Lo dicho, que la casa tiene goteras. O sea, que me voy a tener que buscar otra, ya veremos donde Lo ha mentido el Mentiroso. 2.12.01 (0) comentar
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