laMentira
la mentira les tengo atados archivoscorreo

30/10/03

Pedro Quil se queda atónito la noche del día de difuntos


Sintonicen sus receptores


27/10/03

Cuéntame un cuento

Ayer me contaron un cuento. Un cuento precioso, sobre un cocinero, unos dibujos sobre su delantal y más cosas que no revelaré para no destrozarles el final.
Este viernes empezaré a devolver un poquito de los cuentos que me contaron. Les espero a todos vds. allí.


La luz y el secreto

Un día, Copi, Boutade y yo fuimos a comer ostras a una brasserie del barrio. Me acordaré siempre de ese día, no sólo porque fue la primera vez en mi vida que comía ostras (invitaba Copi), sino también porque descubrí que había personas que podían vivir literalmente de un secreto y también porque la luz de invierno era hermosísima, seguramente en mi vida he visto otro día con una luz como aquélla.

E. V. Matas, París no se acaba nunca
De cuando fui jockey de jirafas al sur del Níger

A veces, uno tiene que dedicarse a lo que sabe o a lo que la vida le enseña a ser y ohbliga a ser. Hubo un tiempo en que no sólo fui jinete de jirafas; en mis quince participaciones en la carrera internacional del sahet no gané ni una sola vez, y me costó horrores no hacer trampas ninguna de las veces.

Quiero añadir que es radicalmente falso que utilizara espuelas metálicas para azuzar al animal, ¡por quién me toman!

Y es todo lo que tengo que decir al respecto de este asunto.


25/10/03

¿Cómo diferenciaremos a los pinguinos?

Cuando vayamos a ver los pinguinos, y nos pongamos a contar las manadas y manadas sobre el hielo, para no contar al mismo dos veces ni perder el número, les pondremos un lazo en la punta del pico a cada uno.

Así de sencillo.


23/10/03

No todo iban a ser faros, desiertos y torres. Antes de poner esta simpática versión en b/n, y elegir a nuestro querido Kolja como ilustrador (quizá a pesar suyo), barajamos hacer una mentira consagrada a los libros de Próspero. e incluso a la Caballería Roja de Babel. Lo del frente ruso tiene su miga, y lo de El Libro de todos los nombres de la muerte también, no me lo nieguen.


Por cierto, y aún dentro de las novedades, gracias a una hermosa idea de Clea y Arnauti, sóc bisionari

22/10/03

Visto en televisión

Oiga, amigo: he atravesado este océano decenas de veces. Muchas calmas y muchas tempestades, y no he dejado nunca de equivocarme ni de aprender. Y cuando crees que has llegado... ¡válgame Dios, menudo espejismo!

Debería abrigarse, el viaje es largo.
[capitán, capitán...]

(Anuncio de no recuerdo qué coche)


Aunque cueste un poco reconocer la diferencia con la anterior, ya está aquí la séptima versión de laMentira. Hay que ver cómo pasa el tiempo.

Las dos imágenes que hay a la izquierda (no me interrumpan, no me interrumpan... ya sé que sólo ven una, pero les aseguro que son dos) pertenecen a Kolja Tatic (tengan cuidado al abrir el enlace: el bueno de Kolja ha puesto midis en su página). Lo de abajo, no hay que ser muy perspicaz para verlo, son faros: ya saben, esas construcciones para fijar puntos en la costa. Para el 88x31 hemos escogido el de Palos, ahora que está a punto de verse rodeado de urbanizaciones. No esperen sorpresas, porque son las mismas cosas de siempre, aunque no descarto sorprenderles en breve. Disfruten su estancia aquí.

20/10/03

Para que yo sea el mentiroso. Dos ajenos


Por aquí pasa un río.
Por aquí tus pisadas
fueron embelleciendo las arenas,
aclarando las aguas,
puliendo los guijarros, perdonando
a las embelesadas
azucenas... No vas tú por el río:
es el río el que anda
detrás de ti, buscando en ti
el reflejo, mirándose en tu espalda.

Si vas deprisa, el río se apresura.
Si vas despacio, el agua se remansa.

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Son las gaviotas, amor.
Las lentas, altas gaviotas.

Mar de invierno. El agua gris
mancha de frío las rocas.
Tus piernas, tus dulces piernas,
enternecen a las olas.
Un cielo sucio se vuelca
sobre el mar. El viento borra
el perfil de las colinas
de arena. Las tediosas
charcas de sal y de frío
copian tu luz y tu sombra.
Alto gritan, en lo alto,
que tú no escuchas, absorta.

Son las gaviotas, amor.
Las lentas, altas gaviotas.

Ángel González
La hemos cagado



Tres cosas hay en la vida



Me hice un esguince en el sentido común, y estoy pasando una temporada en compañía de un entrenador experto en estos casos.

Esta mañana me lo dijo:

"- Follar, salir corriendo y pedir en matrimonio.

- ¿Qué?

- Follar, salir corriendo y pedir en matrimono hincando una rodilla en tierra tienen una cosa en común: para esas cosas es necesario el psoas.

- ¿El qué?

- El psoas ilíaco, un músculo."


Ya lo saben, cuiden de sus psoas ilíacos todo lo que puedan. De nada.

18/10/03

Más milagros en quince minutos



Anteayer se repitió una de las historias más antiguas de la humanidad: el vocero, el juglar, el contador de historias, la pitonisa, el bufón... anteayer y ayer volvimos a poner en marcha los milagros en quince minutos, los monólogos (ya saben: un hombre, un micro, etc...), y volvió la adrenalina, las cosquillas en el estómago, las sensaciones que se transmiten al público, las improvisaciones y la concatenación de casualidades que me llevó a, contestando al móvil de uno de los espectadores, reproducir lo que el amigo del dueño decía "Oye, Javi, que te pregunta tu amigo si llevas hierba para pasar"; por si acaso, les pinto el local: antro pequeño cargado de humo, rastas y pelados "mohicanos", strippers ocasionales, conversaciones que se cruzan muy alejadas del OT y esas cosas que dicen engancha a los jóvenes...

Qué bonito hacer reír.

15/10/03

De hombres que son como faros



A veces uno ve el cielo raso o con algunas nubes esponjosas y azules y no sabe a qué atenerse. Entonces es cuando da su fruto el haber cultivado amistades entre los marineros, o al menos conocer a uno fiable, que no tenga los sextantes trucados ni compre los mapas de contrabando. Con una miradita al cielo, entornando el ojo que queda más cerca de la tierra y abriendo mucho el que apunta hacia el éter, nos predice el tiempo. Esto es especialmente útil cuando uno vive cerca del mar, claro.

También pasa que se suceden las horas de la noche bien acompañado, pero cuando van llegando el tiempo de rendirle cuentas a la dipsomanía, uno descubre que se ha quedado solo en su borrachera y sin más acompañamiento que una figura de escayola que decora el local de donde nos quieren echar. Entonces también nos es valiosa esa amistad marina para empujar hacia el final del gaznate la penúltima cerveza con olor a aquel viento que nos empujó casi a encallar en la costa más lejana, aún te acordarás, bribón, qué mal nos lo hiciste pasar a todos: el oleaje pasándole varios palmos por encima al mayor, el velacho aquel zozobrando como si se hubiese bebido la mitad de lo que tú llevabas en el cuerpo, y tú con el timón en la diestra y en la siniestra una botella de whisky de macabra etiqueta negra y blanca.

Y también ocurre que no nos alcanzan los sentidos a veces, que de repente explota la belleza en el gesto de nuestro gato, en el estallido de una flor o los olores del puerto; en cualquier cosa encontramos desborde interior y entusiasmo primero, y necesitamos entonces más que nunca nuestra amistad marina para sosegarnos, para ponernos derechos: los dibujitos de la piel los ha hecho el salitre, las pupilas son puntiagudas de tanto apretar los párpados el agua del mar, y el ojo experto nos devuelve al mundo.

Hasta que uno no conoce un hombre como un faro, no sabe la necesidad que había tenido de él.

Ánimo, compañero
Les copio este texto del místico francés M. Nazarie, muerto el año pasado por asfixia. El forense encontró en su esófago un cilindro de 50 centímetros de forma espiral. No saben cómo llegó allí, pero lo consideran causa de la muerte.

Los desubicados

En la primavera de 1934, Simón volvía aprisa hacia su hotel, situado apenas a 500 metros de la Plaza Roja; a dos calles de allí, una vieja borracha o loca y desdentada reía a carcajadas porque un jirón de la manta que le servía de vestido se había desgarrado; un niño espiaba por la rendija de la puerta cómo sus padres hacían el amor: él estaba atado de pies y manos, y ella le cabalgaba ignorando sus gritos de dolor; cerca de un atolón de Polinesia un avión japonés se hundía para alimentar con su fuselaje al coral; en Ciudad de México dos jefes de estado, uno europeo y otro asiático, firmaban un acuerdo que la Historia ha olvidado y que debía permanecer secreto; la vieja de Moscú aumentaba el volumen de sus carcajadas a la vez que arrancaba trozos del vestido dejando al aire su cuerpo grumoso y lleno de sebo, dos niñas decapitaban muñecas para ver si había niños dentro, un rayo caía en un campo anejo a la catedral de La Habana, a pocos metros de donde unos hombres dormían antes de proseguir el trabajo; los niños en la calle se arremolinaban alrededor de la anciana desnuda que reía con voz de soprano.

Se desataba una lluvia de agua negra en toda la tierra. Delicadamente, soltada con lazo de raso.

Una cantante trataba de hacerse oír por encima de la máquina de dardos cerca del Pont des Arts, mientras en el mismo lugar en que un poeta sufí había predicho que el que no se deja embestir por un camello ciego entrará en el cielo, dos hombres devoran a un tercero; en Ciudad del Vaticano, Roma, una rata paría bajo la cama del Papa. A bordo de un coche azul con matrícula impar un hombre sale a encontrar una muerte que no sabe que le está buscando.

Oscura, en un rincón, una mujer de negro va tejiendo estos destinos fuera de la madeja.
...Da caixinha pululavam pedacinhos de todas as cores, estampas, texturas... Marta era capaz de lembrar-se da história de cada um deles...

Estuvimos, fuera, y en el regreso nos dimos cuenta de cuánto habíamos ganado gracias al viaje. Nos movemos, nos intercambiamos, cruzamos miradas y alientos, y apenas ha pasado un momento, cuando ya estamos del otro lado.

Cierras los ojos. Abres los ojos. Cierras los ojos.

Y cuando vuelves a abrirlos ha pasado casi un mes, y parece mentira, y parece que no vas a encontrar consuelo y sólo te conforta el leve roce circular de una mano sobre el pecho,



la mano está lejos y tiembla y le duele dentro no poder tocarte, y entonces tomas la firme determinación de tomar alguna determinación en firme de una vez por todas, y extiendes papeles envuelto en sudor y nervios, y qué importa si

y qué importa si

y qué importa si todo pasa.



Queda lo que nos es propio. Envuelto en la manta, dentro del caparazón, bienadentro. Lo que aún nos hace tocarnos si hay música; tomar algo en el Krishna mientras el avión de Sue llega a Bariloche y el transportín de Maki llega donde Estrella y tenemos ese momento para por fin estar juntos y por fin mirarnos a los ojos y por fin no decirnos nada, y por fin no tener que decirnos nada.

Porque ya no quiero que empieces a echarme de menos cuando aún estoy contigo.

10/10/03

Chambao

Andas por la calle, la ciudad está llena de monumentos -levanta la cabeza, mira conmigo-, bailas en la plaza -baila conmigo si quieres-, bajas por la rambla hacia ningún lugar, de repente el mar enorme, un puñado de frases bonitas sobreimpresionadas bajo la imagen de una nadadora -el traje de baño es muy rojo, los labios son muy rojos aunque no se le ve la cara-, te vi andando por la arena -no quise decirte nada-, y cuando llego al final de la playa y al principio del mar, de repente, ahí estás tú. Sólo tú.

Dejate llevar, por las sensaciones
Que no ocupen en tu “via”, malas pasiones
Esa pregunta que te haces sin responder
Dentro de ti está la respuesta para saber
Tú eres el que decide el camino a escoger
Hay muchas cosas buenas y malas, elige bien
Que tu futuro se forma a base de decisiones
Y queremos alegrarte con estas canciones
Y ahí estás tú, tú
Y ahí estás tú, tú

Y es que yo canto porque a mi me gusta cantar
También tú bailas porque a ti te gusta bailar, tú
Y es que yo canto porque a ti te gusta escuchar
Lo que yo canto porque así se puede bailar, tú

Y ahí estás tú
Y a mi me gusta como bailas, tú
Tú a bailar, tu a bailar
Y ahí estás tú
Y a mi me gusta como te mueves, tú
Tú a bailar, tú a bailar

Canto por el día, que el mañana da alegría
Canta tu conmigo si quieres conmigo canta
Canto por las noches, cuando el lorenzo se esconde
Canta tu conmigo, si quieres conmigo canta
Canto “pa” los pobres que temprano se levantan
Canta tu conmigo, si quieres conmigo canta

Y ahí estás tú
Y a mi me gusta como bailas, tú
Tú a bailar, tu a bailar
Y ahí estás tú
Y a mi me gusta como te mueves, tú
Tú a bailar, tu a bailar.

Chambao


08/10/03

Inmortalia ne speres

Nada es eterno.
(Salvo la crisis del teatro)* / **

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Estuvimos caídos, y nos volvimos a levantar.
Hola de nuevo.

*Y la de la poesía

Update:
**Y algunas clases de amor, claro.

04/10/03

"Me dejaría convencer por los sueños, porque he soñado algunas cosas en mi vida que resultaron ser ciertas"

La Banshee, Lady Gregory

Resulta que la primera construcción destinada a observar las estrellas y controlar los solsticios no era del todo redonda, sino que tenía vocación de laberinto. Está en Goseck (Alemania), y fue construido hace 7000 años. Ya había estratificación social, porque al centro el laberinto sólo accedían unos pocos que, además, se daban banquetes a costa de la carne de sus congéneres.

Qué poco hemos avanzado: hace 7000 años ya sabían que el universo es infinito y laberíntico, y hoy aún se discute si es esférico, alargado, informe...


02/10/03

Algunos días de Septiembre y de Octubre

El abrazo fuerte. La carne contra la carne. La verdad contra la verdad sin verbo ni razón.



Te quiero como no hay nombre. Sobre un lienzo blanco donde me dibujas una casa. Sobre un lugar tuyo que haces mío para que te pueda habitar.



Como no hay nombre.
Zen II



Hay que alejar la vida de la propia vida. No somos lo que comemos, ni lo que hacemos, ni lo que nos ha ocurrido.
Dicen que el único caso de maestro budista nacido fuera del Oriente ocurrió en la provincia de Buenos Aires, y fue un señor que no descubrió hasta su solitaria vejez que lo era.

Escribió, entonces o antes, que sólo vemos de las cosas la luz que arrojamos sobre ellas, y es cierto. Porque arrojamos luz sobre los otros, porque les hacemos felices, sabemos que hay una luz en nuestro interior, aunque nos la neguemos.

§

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