laMentira
la mentira les tengo atados archivoscorreo

25/11/03

Et diré sempre la veritat

"Para estar en el teatro hay que ser militante, es un acto de servicio"

Lluís Homar - Lluís Homar

He pasado una buena semana de teatro, y como no les quiero aburrir con las cosas que me gustaron y las que no, me limito a aconsejarles vivamente que si Lluís Homar pasa cerca de su ciudad con este montaje, corran a verlo y aplaudir hasta que les sangren las manos.

Menudo monstruo.

20/11/03

Curiosidad


Curiosidad: cuando era muy joven, me hice imágenes en la cabeza. Posada en la pequeña ventana del ático que mi hermano y yo compartíamos, extendí las manos y arqueé el cuerpo hacia el viento, sobrevolé el callejón que había tras la casa de nuestra madre y volé más allá, en un barrido sobre lugares que nunca antes había visto, y visitando gente que no conocía.


Mimi Chen Ting

17/11/03

Deletreando los milagros del mundo



Este domingo venía con El País uno de esos libros imprescindibles. Quizá no lo sepan, pero Merlín no sólo era gallego, sino que habitó los mundos particulares de D. Álvaro Cunqueiro, para goce y disfrute de todos nosotros. Les dejo una parte mentirosa del prólogo. Lean a D. Álvaro todo lo que puedan. Léanlo.

Ahora que viejo y fatigado voy, perdido con los años el amable calor de la moza fantasía, por veces se me pone en el magín que aquellos días por mí pasados, en la flor de la juventud, en la antigua y ancha selva de Esmelle, son solamente una mentira; que por haber sido tan contada, y tan imaginada en la memoria mía, creo yo, el embustero, que en verdad aquellos días pasaron por mí, y aun me labraron sueños e inquietudes, tal como una afilada trincha en las manos de un vago y fantástico carpintero.

Álvaro Cunqueiro, Merlín y familia

11/11/03

Specula

Los historiadores no se ponen de acuerdo. Los hay que dicen que ocurrió en el 100 ac, y otros que insobornablemente datan el suceso en el 100 dc. Sus posturas están condenadas a enfrentarse a perpetuidad, ya que los manuscritos no son claros en este punto. Al parecer, un hombre -un hombre joven o de aspecto juvenil- se encaramó a los graderíos de la imagen, momentos antes o cien años antes los leones habían vuelto a teñir de rojo la arena, aún podían oírse los ecos del hierro contra el hierro, aquel hombre subía solo y con dificultad los escalones.

Abajo en la arena, había una mujer sonriendo. Cuando él llegó arriba, se quitó un prendedor de hueso o de madera (en eso la crónica tampoco es muy precisa) y lo dejó caer para comprobar la acústica. El hombre, coronado el graderío, le hizo una señal para darle a entender que había escuchado el golpe seco contra el suelo. Entonces, ella comenzó a cantar, en un auditorio capaz de albergar más de 5000 personas, sólo para aquel hombre. Cuando terminó la canción, sacó un pequeño espejo y lo apuntó hacia él. Él hizo lo propio. Jugaron a perseguirse con la reverberación del sol, y a espantar a los gatos romanos que buscaban un lugar para la siesta. Tras muchas carreras y recorrer varias veces todos los anillos en su persecución, uno de ellos dio caza definitiva al otro, acorralándolo en un vomitorio cerrado.

Entonces,
cuando puestos uno enfrente del otro, ambos espejos daban una imagen infinita
se dieron un beso
tan largo como la canción de ella.

Es una pena que los historiadores no se pongan de acuerdo con las fechas, porque entonces podríamos precisar incluso sus nombres.

All that jazz

KSDS-FM
País de las escaleras

Torre de Kilmacduagh
The pale ey’d moon serenes the silent hour,
And many a star adorns the clear blue sky,
While pleased I view this desolated tow’r,
That rears its time-struck tott’ring top so high!
Græme.


En Kilmacduagh, Irlanda, hay una torre redonda de piedra negra que data del siglo VII. Alrededor suya está construida una pequeña catedral hoy en ruinas. El asentamiento previo parece celta, con lo que podemos deducir que, al cristianar aquella tierra que después cristianó Europa entera, decidieron ocupar el lugar de los paganos.

Cuando las invasiones vikingas, los monjes tapiaron la puerta, y accedían a la torre mediante escaleras, que guardaban en su interior una vez que habían entrado. Sembraron los alrededores de escaleras. Hubo guerra a piedra y fuego, y aún hay restos humanos soterrados al pie de la torre con signos de haber sufrido aceite y metal hirviendo.

Si se dan una vuelta por google, verán que la torre tiene una leyenda muy bonita; en mi caso, creo que hay más verdad que leyenda. Qué gran historia hay ahí.

08/11/03



El sol incide sobre tu nuca

Pienso en que bailas
bailas tan bien en mi cabeza cuando te estoy mirando esta tarde

gloriosa tarde de marzo, u octubre, no lo tengo claro.
Estabas bailando, eso lo sé seguro, mientras el aire desriza unos cabellos sueltos



ahí donde la luz del sol incide
sobre ti,
y te convierte en un objeto lejano, bailando atado a mi pobre pensamiento

que te busca girando en la luz
y se me ocurre que no hay mejor peine para tu pelo cobrizo



suspiro y pienso que qué tonterías me entran de pronto,
y te beso la nuca para asegurarme que sigues ahí, me pongo en medio del sol y de ti

aparte, herido de dientes ajenos, de celos acuosos hacia la luz



maldita sea, me ha vuelto a ganar el sol
que muerde tu cuerpo donde yo ya no llego.

Entonces me abrumo, suspiro y pienso
que es sólo una tarde de marzo u octubre, y que es hora
de que dejes de bailar en mi cabeza
y te vuelvas para devolverme el beso




Las imágenes son de Joana Pimentel.

05/11/03

Cuentos en cinco minutos

Estos son los cuentos que han producido mis alumnos de circunstancia en el taller de escritura. Buen provecho:


- ¡No puede ser!

Sofía mira el mar con extrañeza. En la línea del horizonte se confunden los colores. No sabe dónde empieza el cielo y dónde termina el mar

- ¡No puede ser!

Sofía se recoge el pelo con la calma del mar calmado. Ve a lo lejos un velero de vela blanca. Es sólo un punto difuso, pero sabe que es un velero.

- ¡No puede ser! - Sofía se desploma en un sillón
- ¡No puede ser que esto tan sólo sea un cuadro!

Raúl

María es una joven que nació en Madrid, pero es madrileña sólo de nacimiento, porque de bien pequeñita, vino a vivir aquí, a Callosa. Ahora pienso que fue cosa del destino, porque en ese bonito pueblo es donde conoció al amor de su vida, no hay nada más que verlos para saber que se estaban esperando el uno al otro.

Veo el amor reflejado en sus ojos y en su sonrisa cuando recuerda a aquella vieja amiga de universidad que les unió y a la que debe su felicidad actual.
Ahora, después de haber hablado con María y gracias a ella vuelvo a creer en el amor. Gracias, María.

Nuria

El tren es rojo, y por las mañanas ronronea como un gato viejo, es gruñón, le cuesta andar.

El exiliado se quedó durmiendo, siempre le pasaba. Pero al llegar a su parada, como por arte de magia, se despierta y baja.

Hoy duerme otra vez, el tren sigue andando y a sus espaldas deja el mismo trayecto que de costumbre. Sobresaltado, el exiliado despierta y corre para bajarse pero no es su parada. Vuelve a su asiento y sigue soñando.

Sueña que el tren es rojo y por las mañanas ronronea como un gato viejo, es gruñón, le cuesta echar a andar.

Rosario

Una noche estaba sola en mi cuarto, oyendo música; de repente... toc, toc... mi padre abre la puerta y me pide, por primera vez, que me quede cuidando a mi hermano Jaime. Como quería pedirle un favor, acepté.

La noche prometía ser larga, tenía biberones, pañales, sonajeros, etc... Y me dije: "En qué lío me he metido" No me gustaba nada mi hermano, el llorón.

De pronto, ocurrió lo que más temía, Jaime hizo lo que todo niño hace en los pañales y me tocó cambiarlo. Al hacerlo y ver lo bien que se quedó, comprendí que yo también me había quedado bien, y para mi sorpresa, pensé "Me gusta mi hermano".

María
La carta más hermosa del mundo

Estaba esta noche en mi buzón.

04/11/03

Visto en un escenario

Solamente

Qué grande es el Pepe, che.

Quién hay ahí

El otro día contamos cuentos. Unos cuantos cuentos, que dice el otro.
Y aunque la sesión salió muy bien, fue muy divertida (entraremos en detalle en otro momento) y todo eso, he de reconocerles que estuve contando, durante la mayor parte del tiempo, casi para una sola persona...

...en su silla, en las primeras filas del escenario...

...sonriendo todo el tiempo. Les juro que es verdad.
Y ella lo sabe.

§

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