laMentira
la mentira les tengo atados archivoscorreo

29/06/05



Entonces el mar no era peligro, sino promesa, mentira y ganas de llorar; parecía más grande, más asequible y voraz; entonces la vida no era peligro, sino menos mentira y ganas de volar.

La alegría era cuando el tío Fermín terminaba el reparto cada semana, y a la chiquillería nos caían las sobras: tres sardinas raquíticas o un poco de pescadilla; un jurel, un lomo de bonito o la carne blanca de un pez espada los días que había suerte; nos escondíamos a asarlos y nos sabían mejor que cualquier otra cosa aunque comiésemos más arena que pez, porque tenían sabor de libertad y de verano, de felicidad provisional y de primeros besos en las dunas.

Entonces la noche no era peligro, sino baño de estrellas y pies cubiertos de sal; el cosquilleo del aire en el torso, el agua marina escurriéndose entre los dientes, los ojos quemados de mirar al sol.

Entonces la vida no era peligro.
El mar era promesa.

25/06/05

Paseos

Les traigo unos pocos enlaces que son como cuentos ellos solos, como historias.

- Esto



es un trabalenguas en bengalí, que debe leerse babla gachhe bagh jhulchhe, y traducirse más o menos como "El tigre está subido a una rama de la acacia". La página de donde lo he sacado incluye trabalenguas en 107 idiomas, y éste en concreto te hace evocar un paisaje semiselvático, un paseo por el borde del bosque, un sopor del tigre durmiendo sobre la rama.

- De fotografía. Atmospheric Optics son fenónemos atmosféricos, la mayoría de aficionados.

Venecia en ocres

Michael Ezra

- Miscelánea

Flying puppet

jotto.com

-
No me digan que no se les ocurre un cuento que contar al menos de cada uno de estos enlaces.

22/06/05

Feliz noche más corta

Las fechas astrológicas siempre me han llamado la atención, quizá porque soy un ochomesino nacido en equinoccio; hoy es la noche más corta y los astrólogos hablan también de una luna enorme que se verá más cerca de la línea del horizonte (la luna no crece, es un efecto óptico, una sombra del reflejo, otra mentira)
Si las sombras os hemos ofendido
en casi todos los pueblos, la casta de los astrólogos nacía con la misma rapidez con la que se acababa el trabajo y alguien se dedicaba a contemplar las estrellas
pensad sólo, y ya tiene buen remedio,que habéis estado un poco adormilados mientras tales visiones acudían.

e incluso a ordenar al cielo (ay, si cayesen todas las estrellas, y me dejasen, si sólo me dejasen recolocarlas), y pertrechados de papiro y compás
No lo toméis a mal, señores míos. Con el perdón, podremos enmendarnos,
medir distancias, astros, longitudes, constelaciones...
si no, decid que soy un embustero
y esos fantasmas, ahora que vuelve a empezar a crecer la sombra de la noche, salen de los observatorios de piedra milenarios, escapan por los campos, se acercan a tus oídos
Así que buenas noches para todos. Si hemos de ser amigos, aplaudidme, y el buen Robin os dará la recompensa.
(Aplaude.)

El sueño de una noche de verano
y te susurran "Volveré, volveré y entonces seremos legión".

20/06/05

Seré breve

Perdida oficina de objetos perdidos. Fachada azul, puertas de marco verde, empleados atentos. Última vez vista en el 7 de la calle del pez. Urge llenar solar



Hombre soltero busca chica romántica, casera, tranquila, de férreas bases morales y familiares con objeto de salir corriendo en dirección contraria.



Concha, devuélveme el secador de pelo cuando puedas. Mariano, el del 3' B



Caníbal en proceso de reforma necesita un Robinsón que le amaestre. Hazme tuyo, chato.



Banco coqueto y resultón busca Caja de tamaño mediano para OPA hostil sin compromiso. Ref.: 3347



Soplador de vidrio traspasa negocio por no poder atender. Clientela fija y seria. Busca empleo de relojero o similar, que no requiera oxígeno.



Cariño, te he dejado las llaves del coche encima de la lista de la compra, hay cena fría en el horno, hay que recoger a los niños, y tienes los papeles del divorcio pegados con un imán a la nevera. Que no los vean los niños. No esperes a la asistenta, sé todo lo tuyo con esa zorra. Pasa un buen día. tq, Marisa.

16/06/05

un saquito de avellanas
dos manos blancas haciendo cuenco

- ¿me das una?
- sólo a cambio de un beso

unos ojos que se achican y la voz es un susurro

- ¿un beso por cada avellana? ¿cuántas tienes?
- por lo menos veinte

una mirada parda (los ojos achicados) de izquierda a derecha barriendo posibilidades
una mano que tiembla

- me van a sobrar besos, porque te quiero mucho más de veinte




Actualización: exijan su par de avellanas antes de que pase el día completo:

14/06/05

Bibliofilia. Los raros - 2

Para esta segunda entrega, he de admitir que mi propuesta a Luz fue algo sibilina, porque no esperaba que estuviese tan puesta en hebreo, cábala e historia de Cartago.

El resultado, nuestra segunda recomendación. Y ya saben, el martes que viene, más.
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“El libro de los números” (Ha Sefer bemadeber)
Fèrenc Ambrus. Budapest (1947)

En una vieja edición de un diccionario hebreu/français de 1927, el librero, Pierre Dacortin, descubre una página doble, pegada en los bordes y con un grueso mayor de lo normal. La despega y cae un pliego doblado que parece papel por su finura, pero que resulta ser papiro, cosido en los bordes por un delicadísimo hilo de cáñamo, casi invisible. Al desplegarlo la fibra se deshace y aparece un escrito de extraños caracteres, con una tinta de color desvaído por el tiempo. En el encabezamiento de puede leer en hebreo ha sefer bemadeber, esto es “el libro de los números”. Sin duda la lengua en la que fue manuscrito era de origen semita, puede que heredera del alfabeto fenicio, cuyo contenido resulta misterioso y críptico, puede que un libro hermético anterior a la cábala.



A partir de la decodificación del texto, que resulta ser el único escrito cartaginés que ha quedado de esa civilización, el escritor y filólogo húngaro Fèrenc Ambrus construye una novela que hunde sus raíces en los clásicos orientales:

“El sol del atardecer enrojecía el suelo arenoso de la explanada en donde yacían inertes los cuerpos de los ashili, sin armas ni defensas. Desgarrados, desafiaron al destino y perdieron. Los nuevos dueños abrazaron el agua y el paraíso donde se construyó “Kart Hadasht”, la ciudad nueva.”



El autor. Foto cortesía de BLM Media


Al margen de los amplios conocimientos de las lenguas semíticas, lo mejor de esta novela es su estilo sin falsas pretensiones de erudito, sencilla prosa de mínimo lirismo. Nada que ver con lo novela histórica de consumo que pueblan los estantes de las librerías más comerciales.

Puede que en breve el autor lo publique a través de Budapest Open Access Initiative.

11/06/05

Hay algunas canciones que, sin que haya un motivo especial -como un recuerdo, un regalo-, me levantan el ánimo, me activan. Me pasó la otra tarde con Don´t get me wrong y cuando una mañana empecé a tararear sin saber por qué Don´t stop me now. Ocurre lo mismo al escribir, que los textos exigen su propia banda sonora, y ya hay varios casos de escritores que publican un cd con su libro para que el lector sienta más cerca lo mismo que él a la hora de escribir. A mí me ocurre con frecuencia que tengo que echar mano de la carpeta "jazz" hasta que doy con las canciones que me ayudaran a ponerle bien las comas a ese párrafo rebelde o a cerrar de la mejor forma posible un cuento; y cuando las canciones no me alcanzan, visito uno de los dos enlaces que les dejo

The new jazz thing

Emisoras

Buen provecho. Y que no pare la música.

09/06/05

El juego era entrar en un laberinto, el juego era vendarse los ojos, el juego era reír a intervalos, para reconocer la risa del resto de jugadores y guiarse por ella, el juego era fácil, el juego era difícil, el juego era solitario, el juego era la vida.

No existen los paraísos perdidos; en el mismo momento en que accedemos al edén empieza a dejar de serlo, a convertirse en lo que nosotros mismos somos o en lo que creemos ser. Somos bestias voraces de ojos vendados en el laberinto. Todo está en tirar los dados con habilidad.

06/06/05

Bibliofilia. Los raros

Propuesto por Luz, inaguramos un apartado de modesta bibliofilia, dedicada a los raros, esos libros que tienen algo de misterioso o particular, que cuentan una historia aparte de la que se encuentra entre sus páginas, y que suelen haber tenido poca difusión.

Ella me propuso que investigase una novela de la que yo no tenía ni idea, y como en un acertijo, tuve que averiguar lo que a continuación expongo. A ella le propuse un reto similar, y creo que en breve podrán leer sus pesquisas.

Los raros I
La ciudad blanca


Pocos olvidos han sido tan injustos como el que sufre en nuestros días el notable autor Jacob Brakenbury. Una amiga, que a su vez lo es de la nieta de Brakenbury, me ha puesto sobre su pista. Lo he encontrado escrito de diferentes formas: Jacob Brackenbury, Jakob Brakenbury, e incluso Iacob Brackenbury. Aunque no hay una biografía oficial, podemos fijar su nacimiento entre 1870 y 1880, en la ciudad de Gainsborough, situada en el condado de Lincolnshire. Su actividad literaria no fue escasa, pero sí soterrada: apenas hay referencias de que publicase tres libros de poemas, una novela, un par de ensayos en pasquines literarios de la época e infinidad de anuncios comerciales en prensa. Esta última actividad es la que le proporcionaba una forma más o menos holgada de vivir, permitiéndole desocuparse largas temporadas en los círculos literarios londinenses. Poco puedo decir de su influencia en los autores de la época, porque mis informantes me lo han prohibido por el momento, aunque sí me permiten confirmar que la primera novela de H. D. Lawrence “El pavo real blanco”, así como la prohibida por ser obscena “EL arcoiris” contienen extensos pasajes fruto de la pluma de Brakenbury.

Thy white city, escrita en dos registros diferentes (arcaico y moderno), es su única novela de la que tengo noticia. Si bien da la impresión de ser un libro corriente, según avanzaba en su lectura encontré pequeñas pistas, migas de pan que el autor había dejado para contar otra historia, diferente a la de la trama. En la narración evidente se habla de las relaciones establecidas en una pequeña comunidad fronteriza entre Escocia e Inglaterra, y cómo éstas se ven trastocadas por la llegada de un extraño que entra a trabajar en la oficina del narrador. Brakenbury consigue dar un aroma de misterio y encanto antiguo, como muestra esta cita:

“En su segunda semana de trabajo me di cuenta. No era perfume ni sudor, el secretario olía a ahumado. Humo de fuego de leña, quizá de encina o castaño. Cuando se movía desplegaba un aroma a naturaleza, otoño, montes, nieblas, que difuminaban las líneas verticales y horizontales del edificio de oficinas donde trabajábamos.”


No queda claro si el título, La ciudad blanca en castellano, alude a las cigüeñas –que llegan y se van al mismo tiempo que el extranjero- o a la Logia de la Blanca Paloma, sociedad masónica que aparece en varios pasajes. El propio Brakenbury pertenecía a la logia Mauldslide 1199, y parece que dejó pistas en La ciudad blanca que las relacionan a ambas, e incluso esa otra trama que ya he citado parece querernos hablar de un asesinato producido dentro de la misma. Las normas de la masonería son muy estrictas en cuanto a la delación, por lo que Brakenbury no podía acusar a uno de sus hermanos. Parece que lo hizo a través de las páginas de este libro; en cuanto su nieta me permita ampliar estos datos, con gusto lo haré.

Ella ha seguido los pasos de su abuelo en lo literario, y se pueden leer alguno de sus poemas aquí. Les copio uno que me ha hecho gracia:

Prepositions

Through, in, over, out.
Who else troubles about

Such little words? Sail past,
You solid nouns, the blast

Of verbs drives you to sea.
Adjectives glide, still lovely.

But icebergs glare and face.
Why hack at frozen space

Unless I come to you,
Over, out and through?

Alison Brackenbury
Para la construcción de las ciudades cartaginesas, había que tener en cuenta que la muralla sólo podía tener 4 vanos:

- La puerta de los encuentros.

Quedaba abierta de par en par en las estaciones cálidas; el resto del tiempo sólo se abría excepcionalmente, y solía ser la mejor orientada de las cuatro. Para purificar el espacio impuro que representa la interrupción del lienzo de la muralla, se enterraba bajo la puerta a los esclavos muertos durante su construcción.

- La puerta del sol.

Era un poco menos ancha, porque se abría y cerraba continuamente. Estaba dedicada por entero a la entrada y salida de comerciantes y ejército.

- La puerta de los doce años.

Cuando los días de los dos calendarios que usaban para medir el tiempo coincidían (lo que los aztecas llamaban la atadura de los años) se abría para reyes y príncipes. De todas formas, no hay constancia escrita de que la de Cartago se hubiese abierto nunca.

- La puerta del cielo.

Se trataba de una simple oquedad, una piedra de la muralla suelta, o una puerta diminuta y camuflada. Su emplazamiento sólo era revelado a dos hombres, generalmente un mendigo y un niño. Era la que usaban los dioses para salir de los templos por la noche y custodiar la ciudad.

05/06/05

Cogiendo semillas

Un cuaderno sin abrir es una promesa. Promesa de encontrar en él algo escrito, algo escrito sólo para ti, o de poder escribir por primera vez, dejar algo, dejar algo sólo para alguien en concreto. Hasta las imaginaciones más torpes son capaces de la maravilla, sólo necesitan una mínima chispa para echar a andar y producir cosas asombrosas.




La figura de piedra sólo puede ser contemplada de perfil, para verla de frente, los dos ojos terribles y la boca torcida en un gesto cruel, deberíamos caminar sobre el abismo frente al que está puesta, ser uno de esos pájaros, pero ya de perfil es lo suficientemente imponente como para no percibir el precipicio, estar a punto de perder pie, dejarnos hechizar por su magia, poner en sus esquinas manos imaginarias que la tallan, de espaldas sólo es un león, un triste león echado con dos alas que parecen a punto de moverse, de impulsarle al vacío, de permitirnos ver el esplendor de la piedra en el aire.




La esquina de las palabras

Nos encontraremos en el lugar de siempre. Tú trae tus manos limpias de sirena. Yo pongo los besos.




Resulta curioso que una ausencia de voz no aumente una ausencia física, sino que haga predominar una presencia.

Es como meter una mano a través del pecho y con la punta del dedo índice rozar apenas el corazón. Estremecerse.

04/06/05

Es la confesión biológica

Un día de éstos la vida me dirá adiós y se irá: ni una nota de piano se acordará de mí. Tal vez los pájaros blancos de Luanda se acuerden de un menudo militar sentado en la bahía esperando las traineras, lleno de recuerdos amargos. Me pregunto
- ¿Con qué sueñas?
y dentro de mí, despacito, sin que llegue a notarlo al principio, aumentando, precisándose, volviéndose real con carne y olor y vida y alma, cogiéndome la cara con las palmas abiertas, una mujer que sonríe

António Lobo Antunes, en el Babelia del 4 de junio


Aunque ahora me ocupa el Yo he de amar una piedra y me acaba de desocupar el último Marsé, saco tiempo para el Viaje al fin de la noche, para seguir ofreciéndoles perlas de su no menos divertido periplo africano.

"(...)en cuanto los excita la fiebre innoble de los trópicos, su corrupción invade la superficie. Entonces nos destapamos como locos y la porquería triunfa y nos recubre por entero. Es la confesión biológica. Desde el momento en que el trabajo y el frío dejan de coartarnos (...) desubrimos los blancos lo mismo que en la alegre ribera, una vez que el mar se retira: la verdad, charcas pestilentes, cangrejos, carroña y zurullos."

"Nunca más se me ocurriría viajar con gente tan difícil de contentar. Estaban tan desocupados, además, encerrados durante treinta días consigo mismos, que les bastaba muy poco para apasionarse. Por lo demás, no hay que olvidar que en la vida corriente cien individuos por lo menos a lo largo de una sola jornada muy ordinaria desean quitarte tu pobre vida: por ejemplo, todos aquellos a quienes molestas, apretujados en la cola del metro detrás de ti, todos aquellos también que pasan delante de tu piso y que no tienen donde vivir, todos los que esperan que acabes de hacer pipí para hacerlo ellos, tus hijos, por último, y tantos otros. Es incesante. Te acabas acostumbrando. En el barco el apiñamiento se nota más, conque es más molesto

"Mientras no mate, el militar es como un niño. Resulta fácil divertirlo. Como no está acostumbrado a pensar, en cuanto le hablas, se ve obligado, para intentar comprenderte, a hacer exfuerzos extenuantes."

"Acudí sin tardar a ofrecerle mis incompetentes pero solícitos servicios. No fue una recepción calurosa la que me reservó el director. Aquel maníaco -hay que llamarlo por su nombre- habitaba (...) un pabellón especial (...). Antes de haberme mirado siquiera, me hizo algunas preguntas muy brutales sobre mi pasado; después, un poco calmado por mis respuestas de lo más ingenuas, su desprecio hacia mí cobró un cariz bastante indulgente. Sin embargo, aún no consideró conveniente pedirme que me sentara
- Según sus documentos, sabe usted un poco de medicina
Le respondí que, en efecto, había hecho algunos estudios en esa materia
- Entonces, ¡le servirán! -dijo- ¿Quiere whisky?
Yo no bebía "¿Quiere fumar?" También lo rechacé. Aquella abstinencia lo sorprendió. Puso mala cara incluso.
- No me gustan nada los empleados que no beben ni fuman... ¿No será usted pederasta por casualidad?... ¿No? ¡Lástima!... Ésos roban menos que los otros... La experiencia me lo ha enseñado.. Se encariñan... En fin -tuvo a bien retractarse- en general me ha parecido notar esa cualidad de los pederastas, a su favor... ¡Tal vez usted nos demuestre lo contrario! Y el viaje, ¿qué tal?
- ¡Desagradable! -le respondí"

"Cuando llegas a alguna parte, te aparecen ambiciones. Yo tenía vocación de enfermo y nada más. Cada cual es como es."

"Los crepúsculos en aquel infierno africano eran espléndidos. No había modo de evitarlos. Trágicos todas las veces como tremendos asesinatos del sol."

03/06/05

Defensa del cursi
En pocas palabras


Me estremezco porque sé que estás pensando en mi abrazo.

-

En la barba siento una caricia que no es la del aire

-

Decir su nombre es como recibir una caricia en el cielo de la boca.

-

§

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